Casi desde cualquier punto de vista por donde se lo mire, el veganismo es una cuestión ética, incluso cuando se lo analiza desde el lado de la salud cuando esa salud no es la propia sino la de otra persona o la de una determinada población, ya que elegir alimentar a las personas con productos de origen animal a sabiendas de lo nocivo que eso es, demuestra la falta de ética de las empresas que tanta fuerza hacen para que sus productos lleguen a la mayor cantidad posible de personas, siendo el beneficio económico su única preocupación

En esta sección se trata la ética, la base fundamental del veganismo, a través de la respuesta a distintos planteos que la gente especista le hace a las personas veganas para justificar la explotación animal de la que forman parte o para intentar desprestigiar al veganismo al señalar ciertos tecnicismos irrelevantes. Mucho de lo que acá se encuentra, puede verse en los videos de Earthling Ed que se encuentran en la sección de videos de esta página; para verlos, hacé click acá.

Planteos cotidianos

Decir esto es análogo a que un violador diga “violé a una mujer porque me gustaba”. Suena fuerte? Bien, significa que tenés empatía, y que entendés que la elección de una persona no puede pasar por encima de los derechos y deseos de aquellos seres sintientes que verán consecuencias a causa de esa elección. Si creés que la comparación es un insulto a la mujer, eso es a causa de un especismo que esperamos que estés intentando quitarte de encima, porque la comparación apunta a que ambos grupos (mujeres humanas y animales no humanos) se ven sometidos a grotescas opresiones que nacen de la misma idea que tiene el grupo opresor: “yo soy superior, mi vida importa más que la tuya, voy a hacer lo que yo quiera”. A esta frase, la podemos poner en cualquier contexto opresivo y tendrá el mismo sentido, sin importar de qué opresión hablemos.

Cuando nuestras decisiones tienen víctimas, dejan de ser personales, y no podemos analizar nuestro accionar sin tomar en cuenta a cualquier ser sintiente que pueda ser afectado por el mismo.

Las plantas no tienen sistema nervioso central, ni receptores de dolor o cerebro, osea que, anatómicamente, no poseen la habilidad de sentir dolor.
Es cierto que las plantas están vivas y llevan a cabo varias actividades a nivel celular (como por ejemplo: los girasoles cuando giran en dirección al sol), pero ninguna a nivel consciente o cognitivo, en esencia quiere decir que no son sintientes. Una buena manera de explicarlo es señalando que las plantas reaccionan a estímulos pero no responden. Por ejemplo, las plantas carnívoras se cierran porque reaccionan a la presión (estímulo) causado por el insecto que se apoya sobre ella. Al igual que lo hacen con cualquier cosa que genere esta presión, incluyendo colillas de cigarrillos. Por el contrario, las vacas no comerían colillas de cigarrillo simplemente porque alguien se las ponga en la boca, ya que ellas responden de manera consciente.

Si esa explicación no te parece suficiente, supongamos por un momento que las plantas son capaces de sentir. Por cada 16kg de alimento vegetal producido, se produce tan sólo 1kg de alimento de origen animal, por lo tanto, si verdaderamente nos preocupa el sufrimiento de las plantas, llevar una alimentación vegetariana estricta (100% vegetal), es la única forma sensata de generarles el menor impacto posible.

Desde una perspectiva científica, los animales no humanos tienen las mismas o casi las mismas áreas del cerebro involucradas en el procesamiento dolor, y muestran un comportamiento similar a los humanos ante el mismo. Cuando los animales están sufriendo, actúan en consecuencia, mostrando comportamientos inusuales. Por ejemplo, balanceándose para atrás y adelante, emitiendo llamadas de socorro y mostrando cambios en la frecuencia y profundidad de su respiración (jadeos). Los humanos que están bajo dolor también manifiestan estos comportamientos.
Muchas personas creen que los peces no sienten dolor, pero está científicamente comprobado que sí lo hacen. De hecho, cuando se les aplica morfina a los peces bajo situaciones de dolor, sus síntomas desaparecen, al igual que en humanos.
También está documentado que los animales sienten dolor emocional al igual que las personas. Las vacas madres lloran durante días cuando sus bebés son secuestrados (práctica estándar en la industria de los lácteos), y lo mismo sucede con las orcas cuyas crías son secuestradas para ser llevadas a acuarios. Otro ejemplo son los perros, que sufren de ansiedad de separación cuando sus compañeros humanos los dejan solos.
El hecho de que los animales no humanos puedan experimentar dolor, hace que resulte lógico el hecho de que tienen la preferencia de evitarlo y, por ende, es nuestra obligación moral asegurar que no sufran de ningún tipo de dolor innecesario cuando lo podemos evitar.

La cadena alimenticia es increíblemente importante ya que simboliza algo que es parte de un orden natural y existe dentro un ecosistema. Ayuda a mantener las poblaciones sanas y asegura el balance de la ecología natural.
Lo que las personas hacemos con los animales al criarlos selectivamente, inseminar artificialmente a las hembras, mutilarlos, trasladarlos a los mataderos en camiones, colgarlos boca-arriba, asesinarlos, drenar su sangre y cortarlos de formas que se alejan completamente de la apariencia del animal, está lo más alejado posible de la naturaleza y no se parece en nada a la cadena alimenticia.
La excusa de la cadena alimenticia adopta el pensamiento de que, como tenemos la habilidad de esclavizar y explotar a otros, estamos moralmente justificados para hacerlo. La cadena alimenticia existe porque tiene que hacerlo. Un depredador necesita matar a su presa para sobrevivir. Nosotros no tenemos que usar nuestra supuesta superioridad para matar a otros, debemos utilizarla para cuidarlos y lograr un mundo mejor. Los humanos tenemos agencia moral, lo que quiere decir que tomamos decisiones en base a la noción del bien y el mal, por lo que somos enteramente responsables de las acciones que tomamos y de las que no tomamos.

Desde el punto de vista de la ética, no importa en qué cantidad alguien hace algo cuando hay víctimas de por medio. Nunca consideraríamos aceptable que un racista simplemente reduzca su racismo a una única persona, por ejemplo, o que un misógino reduzca la cantidad de veces que abusa a una mujer. La moderación significa absolutamente nada para el animal que está siendo explotado. Toda reducción en el consumo de productos de origen animal, es importante pero, mientas siga existiendo en menor o mayor medida, seguirán habiendo animales explotados y asesinados.

Actualmente el ejemplo típico que usa el argumento de la imitación es el siguiente: «si los leones matan a cebras para comerlas entonces es éticamente correcto que los humanos también maten a animales de otras especies para comerlos». Según el argumento que usan estas personas, si un animal no humano hace algo entonces es éticamente correcto que los humanos también lo hagan. Es sorprendente que quienes normalmente creen que el comportamiento de los animales no humanos es irracional o salvaje, utilicen, cuando les conviene, un argumento que implica imitarles, y generalmente imitar a los animales violentos, no a los animales pacíficos. La Ética no consiste en imitar a otros acríticamente (sean de la especie que sean), sino en hacer lo éticamente correcto o lo menos malo. El argumento de la imitación fue usado en el pasado, por ejemplo, para justificar la esclavitud humana.

Es cierto que, actualmente, es muy complicado eliminar el 100% del sufrimiento animal causado por nuestra vida cotidiana ya que, por ejemplo, en la producción y cosecha de cultivos, mueren muchos animales como: orugas, polillas, gusanos, moscas, pájaros, ratas, entre otros.
El problema es que se usa este argumento para sugerir que, como no se puede llegar a ese 100%, no tiene sentido siquiera intentarlo. Con este criterio, un bombero puede estar frente a un edificio en llamas a punto de entrar para salvar a un bebé que en este quedó atrapado pero, al darse cuenta de que hay otras personas dentro y que no llegará a rescatar a todas, decide que a nadie tiene sentido salvar. Sería como pensar: “Bueno… No soy siempre una persona amable así que, ¿por qué me molestaría en ser amable en lo absoluto?”
Cuando compramos productos de origen animal, estamos pagando intencionalmente para que alguien explote y mate animales, a diferencia de cuando compramos plantas. Si un animal muere en la producción de plantas, es involuntario pero, por el momento, mientras la demanda de productos de origen vegetal sea TAN grande por ser necesario alimentar a los 74 mil millones de animales terrestres que son asesinados por año para consumo humano, es algo que no podemos evitar, y es la forma de generar el menor impacto, por lo que es la opción más responsable que podemos tomar.

La igualdad en Ética no es una igualdad de hecho, pues todas las personas somos física y psicológicamente diferentes. Cuando en ética hablamos de igualdad nos referimos a igualdad en la consideración de intereses compartidos, a la imparcialidad. El Principio de Igual Consideración de Intereses (PICI) elimina toda discriminación arbitraria, incluido el especismo. La imparcialidad no elimina las relaciones personales, pero nos mantiene alerta en cuanto a la consideración de los intereses de aquellos con los que no tenemos una relación personal. El error de no basar la ética en la Lógica, sino en los «valores personales» es que los valores no son objetivos, sino subjetivos (diferentes para cada persona), por lo que la «ética de los valores» es arbitraria: permite todo tipo de discriminaciones arbitrarias. Por lo tanto, lo más lógico y que menos daño causaría es considerar a un sujeto digno de recibir consideración ética y moral cuando tiene intereses, y que esos intereses al ser frustrados le producen sufrimiento.

Es lógico que, quienes irracionalmente defienden que debemos maltratar a quienes no son humanos, no vean sentido en ayudarles. No existe razón alguna para esperar que todos los problemas que sufren los humanos se resuelvan para poder ayudar a los animales no humanos, o viceversa. Practicar el veganismo no imposibilita que se pueda hacer activismo por otras causas, por lo tanto, ser veganos es lo mínimo que estas personas deberían hacer, si verdaderamente consideran que, aunque menor, la explotación animal es un problema. Los humanos que sufren discriminación, pobreza y violencia, deben ser ayudados, pero ya existen grandes mecanismos y organizaciones para ello. Por otro lado, los animales no humanos son legal y sistemáticamente explotados y matados por miles de millones, no pueden hablar ni defenderse, y cuentan con muchas menos personas que les ayuden. Por último, como ya indicó la ONU en 2010, el veganismo tiene el efecto colateral de ayudar a los humanos que son más pobres.

No se puede justificar un asesinato por el simple hecho de que el asesino tuvo la elección personal de hacerlo, como tampoco es moralmente justificable violar a alguien sólo porque el violador toma esa decisión. Qué hay de la elección personal de la víctima? Qué pasa con su derecho a vivir? Cuando nuestras decisiones tienen víctimas, dejan de ser personales, y no podemos analizar nuestro accionar sin tomar en cuenta a cualquier ser sintiente que pueda ser afectado por el mismo.

En una época, tener esclavos era considerado una tradición y era legal. Hace no mucho, por cuestiones culturales que se extendían a las leyes, las mujeres no pudieran siquiera estudiar o votar. Que sea tradición, parte de la cultura o legal, es una justificación valida para nuestro accionar? Usar la excusa de que comer animales es aceptable porque es una tradición, parte de nuestra cultura y legal, quiere decir que, años atrás, debería haber sido aceptado esclavizar a la gente de piel oscura. La tauromaquia y el asesinato de delfines en Taiji (Japón) son consideradas tradiciones, actos que han formado parte de la cultura del lugar por muchísimos años, así como el consumo de carne de perro y gato en China… Que algo haya sido siempre de una determinada manera, justifica que haya que dejar que siga siendo así?

Aunque fuera cierto, no tiene relevancia en la sociedad de hoy ya que nuestro cerebro no evoluciona cada vez que comemos en McDonalds, sino todo lo contrario. Comer productos de origen animal tienen consecuencias negativas en nuestra salud, por lo que no puede considerarse beneficioso para la evolución de nuestra especie. Por otro lado, la agricultura animal es responsable de una gran cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero (mayor a todo el sistema de transporte combinado) y es la principal causa de la destrucción de selvas, zonas muertas en los océanos, extinción de especies, erosiones de los suelos, desertificación de la tierra y otros problemas del medio ambiente (fuente). Todo esto nos muestra que el futuro de nuestra evolución depende de que no comamos animales ya que, sin mundo que habitar, nuestra especie se extingue.
Así como el hecho de que los cimientos de gran parte de nuestra sociedad existen por el trabajo realizado a la fuerza por esclavos (algo que no significa que podamos justificar la esclavitud hoy en día), haber comido animales para sobrevivir, no justifica que continuemos comiendo animales ya que no lo necesitamos.

Para responder a esta excusa, lo único que hay que hacer es remarcar el hecho de que, la agricultura animal, responde a un sistema de oferta y demanda, donde los granjeros crían la cantidad de animales que pueden vender (no crían de más porque no sería rentable). Como el mundo no se va a volver vegano de la noche a la mañana sino que va a ser un proceso gradual durante un largo tiempo, cada vez será menor la medida en la que los animales deberán ser criados, medida inversamente proporcional al crecimiento del veganismo. A medida que el movimiento crezca, este patrón seguirá avanzando hasta llegar a un mundo donde no sea rentable la producción de cantidad alguna de productos de origen animal, por lo que se dejaría de criar animales. Teniendo esto en cuenta, queda claro que nunca estaremos en una situación donde billones de animales deban sean liberados en la naturaleza.

Empecemos aplicando esta lógica en humanos. Si un niño nace dentro de una familia abusiva, donde es golpeado regularmente, nunca se lo alimenta y, eventualmente, muere debido al abuso, ¿deberíamos pensar: “Bueno… al menos sus padres le dieron la posibilidad de vivir”? ¿Qué pensar de un niño de Siria que lo único que experimentó fue violencia y miedo, o de la mujer que nace dentro del tráfico de personas y pasa toda su vida siendo abusada sexualmente? Esas personas, ¿deberían estar agradecidas por la vida que les tocó? Darles vida es simplemente un acto egoísta por nuestro deseo de querer utilizar sus cuerpos y secreciones para nuestro consumo, y no les estamos haciendo favor alguno al someterlos a tal sufrimiento, sin importar el tiempo de vida que decidamos darles.

La pobreza es la situación en la que alguien no tiene recursos para vivir sanamente, y por lo tanto vive una situación en la que se está violando su derecho ético a la salud y a la vida. Las personas con menos recursos económicos tienen una mayor dependencia del medio ambiente que les rodea para obtener agua y alimentos. El consumo de productos de origen animal es una de las principales causas que producen contaminación y destrucción del medio ambiente. Además, el consumo de carne, leche y huevos hace aumentar la demanda de cereales y de soja para alimentar a los animales que hay en las granjas y esto tiene como consecuencia que aumenten los precios de la tierra, de los cereales y de la soja, sobretodo cuando hay sequías. En la economía capitalista se da prioridad a la alimentación de los animales de las granjas porque la venta de la carne, leche y huevos produce más beneficios económicos que vender cereales y soja a pobres.

Si los humanos dejaran de comprar carne, leche y huevos, disminuiría enormemente la demanda de cereales y de legumbres que son necesarios para alimentar a más de 74 mil millones de animales terrestres no humanos por año. Dicha gran reducción en la demanda de cereales y soja, haría aumentar ampliamente la oferta, por lo que bajarían mucho los precios y, al no haber escasez de esos alimentos, se reduciría drásticamente la posibilidad de especular con sus precios.

Podemos ser veganos y además preocuparnos por quienes son humanos, es perfectamente compatible*, de hecho el respeto a los humanos está implícito en la definición de veganismo, pues también son seres sintientes. En cuando a donar dinero para ayudar a los humanos pobres existen ONGs que les proporcionan una alimentación vegana: Amigues por las Calles (CABA, Buenos Aires), Food for Life Global, Food Not Bombs, HIPPO, etc. Las raciones especiales de nutrición que la FAO envía a los niños desnutridos son veganas. Que se produzca una justa distribución de la producción mundial de vegetales también depende de otros factores, sobretodo de la aceptación de la Ética por parte de la sociedad y por lo tanto de la práctica vegana. Una sociedad vegana estaría más concienciada contra sufrimiento ajeno que la actual sociedad basada en la depredación de otros individuos sintientes, en la depredación ambiental, en la depredación económica, etc. y, por lo tanto, también estaría mas concienciada contra el sufrimiento que implica la pobreza.

Obviamente, si una persona (vegana o no) estuviese varada en una isla desierta, primero buscaría alimentarse de frutas y vegetales ya que, la mayoría, no sabría como matar a un animal, mutilarlo ni cocinarlo en esas condiciones precarias. El hecho de que en esa isla imaginaria exista uno o varios animales, da indicio de que también hay vegetación que podríamos comer ya que, de otra forma, ¿cómo se mantenían vivos dichos animales?
Por otro lado, han sido documentado casos donde humanos se han comido entre ellos para sobrevivir. ¿Acaso este hecho quiere decir que sea moral que nos asesinemos entre nosotros en un ambiente normal? Este es realmente el punto principal de la refutación porque, aunque alguien esté forzado a matar y comer un animal en una situación de vida o muerte, esto no provee justificación moral para comer productos de origen animal en su vida cotidiana dentro de la sociedad.
En esencia, todo se reduce a que ninguna persona involucrada en el argumento está varada en una isla desierta, por lo que la excusa se vuelve redundante y no hay correlación moral entre matar un animal por necesidad en una situación de vida y muerte, y matar a un animal sin ninguna razón más que un deseo egoísta.

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